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La mediación como alternativa a la judicialización de conflictos

La mediación como alternativa a la judicialización de conflictos
20 enero, 2017 admin

Gemma Vallejo abogada y mediadora /

Gema Vallejo es abogada y mediadora, además de formadora en los cursos que se organizan en la Universidad de León.

 

Del “no cedo” a la solucion pactada

Dice el refrán que más vale un mal acuerdo que un buen pleito. Y dice la mediadora Gema Vallejo que «quien tiene el problema es quien mejor va a encontrar la solución». Mañana se celebra el día internacional de la Mediación, una herramienta nueva para la solución extrajudicial de los conflictos que defiende los acuerdos entre las partes como la mejor solución. Se puede aplicar en el ámbito familiar —siempre que no haya violencia de género—, laboral, mercantil, sanitario, etcétera.

Frente a las posturas clásicas del «Yo no voy a ceder» o «Yo no voy a perder», la mediación y los profesionales que la ejercen propician un espacio y un tiempo de encuentro para clarificar y negociar. El desconocimiento y la costumbre arraigada de someterse a los procesos rígidos del sistema judicial pesan mucho.

Pero el rumbo de la solución de conflictos está cambiando y se transformarán en los próximos años. «Hay que quitar el miedo a elegir una solución», añade la experta. Y admitir que cuando una ruptura o un conflicto económico se cierne sobre dos o más personas no sólo se ponen en juego los aspectos fríos de la ley. Las emociones juegan un papel muy relevante.

El duelo del desamor

Gema Vallejo pone el ejemplo del «duelo del desamor». «Todo el mundo tiene claro que cuando perdemos a un ser querido atravesamos un duelo, pero está poco admitido el duelo que efectivamente se hace cuando se afronta una ruptura», explica.

El desamor o las emociones que se pueden generar en el contexto de una relación ante un escenario puede lastrar la solución, aunque sea juidicialmente impuesta si no hay un reconocimiento o comprensión mutua. En un espacio neutro y ante una persona imparcial sefacilita el contacto necesario para limar ciertas asperezas. Ante una separación, la mediación es útil para ayudar a las partes a reorganizar su vida. «No se busca la reconciliación, sino acuerdos para llevar a cabo la ruptura», precisa. Es posible que las partes puedan alcanzar un acuerdo respecto a la sociedad de bienes gananciales, pero existan otros aspectos irreconducibles como la guarda y custodia. En este caso, la mediación puede preparar el terreno en el que la última palabra la tienen el juez y el fiscal que los temas de menores son asuntos indisponibles.

La experiencia es que si se deja todo a expensas del proceso judicial «el proceso no es totalmente satisfactorio porque hay intereses emocionales que necesitan tiempo y espacio», señala la mediadora. Lo mismo sucede ante discrepancias con un familiar por una herencia, con el banco por una hipoteca, con el sistema sanitario por un fallo médico o con la empresa ante una dificultad laboral.

Responsabilidad

«La mediación es un proceso flexible pero estructurado, ayuda a que las partes alcancen un acuerdo duradero y consensuado», explica Vallejo. La mediación supone un cambio de actitud ante los conflictos e implica «un alto grado de responsabilidad» puesto que las partes implicadas en lugar de «delegar» se comprometen en la búsqueda de la solución. Se trata de cambiar el ‘chip’ de los roles tradicionales que se asumen ante una ruptura familiar, discrepancias en una herencia o desacuerdos laborales.

«La mediación trata de gestionar esta controversia de forma positiva estudiando su dinámica y valorando sus elementos, no solo objetivos sino también psicológicos, entre los que se encuentran las emociones y los sentimientos contradictorios», explica Gema Vallejo.

La parte emocional es una de las más delicadas en un conflicto. Una sentencia judicial raramente puede cubrir este aspecto. En cambio, las técnicas de comunicación que promueve el mediador «ayuda a las partes a resolver o a colaborar para que lleguen a un acuerdo total o parcial sobre el asunto que les preocupa», añade esta experta que es una de las impulsoras de la formación en mediación en la Universidad de León.

Ante todo, subraya, «la mediación exige buena fe, un compromiso de querer aportar algo a la solución del conflicto». La mediación fue regulada en la Comunidad Europea por la directiva 2008/52, mediante la cual se obliga a España a regular el proceso con leyes propias. En concreto, la ley 5/2012 de 6 de julio regula la mediación en los asuntos civiles y mercantiles.

Las comunidades autónomas impulsaron la mediación familiar con antelación a esta legislación estatal, pero sólo tienen competencias en la mediación familiar. De esta forma, los servicios de mediación familiar se han compatibilizado con programas de ayuda a la familia.

La flexibilidad que implica la mediación, una mayor rapidez que los procesos judiciales y el ahorro económico son algunas de las ventajas que tiene la mediación. Aunque su uso es muy escaso se están incorporando cada vez más profesionales para ejercer este papel tanto en el ámbito público como en el privado.

«Cuando dos entidades firman un acuerdo suelen sellarlo externamente con un apretón de manos. Esto sucede porque necesitamos un reconocimiento externo en el que podamos mostrar nuestra conformidad», añade. Un gesto que una sentencia judicial no puede suplir.

Fuente: Diario de León

Foto: Ramiro

 

 

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